El sarpullido en un bebé: ¿a qué se debe y cómo solucionarlo?

El sarpullido en un bebé: ¿a qué se debe y cómo solucionarlo?

Susana PérezEscrito por: Susana Pérez

Cuando acabamos de tener un recién nacido, cualquier cosa fuera de lo normal nos asusta y nos hace entrar en estado de alerta, y una de ellas es el sarpullido en un bebé, que aunque es una situación que se da con bastante asiduidad, no podemos evitar que nos preocupe.

Los sarpullidos en bebés consisten en erupciones cutáneas que inflaman y enrojecen la piel de los pequeños. Unas erupciones que son pasajeras y que por lo general no deberían preocuparnos, especialmente durante los primeros meses de vida del bebé, que es cuando los sarpullidos son más frecuentes.

Sarpullidos en bebés: ¿por qué aparecen?

Durante los primeros meses de vida, es habitual que un bebé pueda tener un sarpullido. En este caso, a este tipo de sarpullidos se les conoce como “pustulosis neonatal” o “acné neonatal”, que son los más comunes entre recién nacidos.

Este tipo de sarpullidos en bebés aparentemente son muy similares al acné en la adolescencia o picaduras de mosquito, y la razón por la que aparecen es por el traspaso de hormonas de la madre hacia el pequeño. Por ello se dan con más asiduidad en los primeros meses.

Pero más allá de estos dos, existen otros tipos de sarpullidos en bebés que por lo general aparecen en el primer año de vida.

Uno de ellos es el que provoca erupciones de dermatitis atópica, debido a que la piel se ha deshidratado e irritado más de lo normal, causando mucho picor en la zona de las mejillas, detrás de las orejas, pliegues del cuello, la parte de atrás de la rodilla y el codo generalmente, y un importante malestar hasta que desaparece.

Otro sarpullido del bebé es la dermatitis seborreica, que es el nombre que recibe cuando hablamos de la dermatitis atópica en zonas con muchas glándulas sebáceas, como las cejas, nariz o el cuero cabelludo. Cuando se da en la cabeza se le conoce como “costra láctea”.

¿Cuándo acudir al médico si el bebé tiene un sarpullido?

Aunque son comunes, pasajeros y por lo general no resultan peligrosos, hay situaciones en las que es necesario acudir al médico si el bebé tiene un sarpullido:

  • Fuertes dolores, hinchazón o una temperatura de la zona muy elevada.
  • Aparición de vetas rojizas que se extienden de una zona a otra.
  • Pus en las heridas.
  • Fiebre en el bebé superior a 38ºC.
  • El bebé se muestra más inquieto e intranquilo de lo normal.

¿Puede aparecer un sarpullido en un bebé por el calor?

Lo habitual cuando una persona adulta padece un sarpullido es relacionarlo con el exceso de calor, pero, ¿esto también podría darse en el caso de los recién nacidos?

La respuesta es sí, y es que el calor afecta a los bebés igual que a los adultos, o incluso más, y una de las principales consecuencias del calor en los bebés es la aparición de sarpullidos, a los que se les conoce como “sudamina” o “miliaria rubra”,  que se deben a la obstrucción de las glándulas que producen el sudor.

Este tipo de sarpullidos en bebés por calor se producen principalmente en la zona de la cabeza, rostro, tronco y la zona del pañal, y la nota positiva es que no suelen provocar picor ni molestias en los bebés, apareciendo especialmente en las épocas de verano y primavera cuando se dan unas elevadas temperaturas.

Para prevenir su aparición hay que evitar abrigar en exceso a los bebés, ya que cuanto más calor tengan y más suden, más altas serán las probabilidades de obstruir las glándulas. Lo más recomendable es utilizar ropa de tejidos naturales, como el algodón, para favorecer la transpiración.

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