Tensión baja en el embarazo: ¿cómo actuar?

Tensión baja en el embarazo: ¿cómo actuar?

Susana PérezEscrito por: Susana Pérez

La tensión baja en el embarazo es un trastorno leve muy habitual durante los nueves meses de gestación y, al contrario que la hipertensión, no es una enfermedad ni provoca malestar, más allá de unas ligeras molestias fáciles de aliviar.

Podemos decir que el embarazo y la tensión baja van de la mano, especialmente durante el primer trimestre de gestación, cuando se da con tanta asiduidad que puede considerarse como algo totalmente normal.

La tensión baja en durante el embarazo se debe principalmente a los cambios hormonales que se producen durante este periodo, y también a las diferentes variaciones y altibajos emocionales de las futuras mamás, que se traducen en pequeños mareos, sudores fríos o visión borrosa entre otros síntomas.

¿Cómo debe ser la tensión en el embarazo? 

La tensión se encarga de hacer circular la sangre por las arterias y proporcionar oxígeno a todo el organismo, y por ello es muy importante que se encuentre en los valores recomendados.

Hay que diferenciar entre la tensión máxima, que es la que se da después de contraer el corazón, y la tensión mínima, que es la presión que realizamos cuando el corazón se relaja.

Lo ideal es tener una tensión máxima de 120 y mínima de 80, pero siempre y cuando no desciendan de los 90 y 60 no hay de qué preocuparse.

¿A qué se debe la tensión baja en el embarazo? 

Como ya hemos comentado, la tensión arterial baja en el embarazo es algo muy habitual, sobre todo durante los primeros meses de gestación, detectándola a través de una serie de síntomas como mareos o sensación de desmayo, especialmente al realizar algún movimiento brusco.

Aunque hay casos en los que la tensión baja se mantiene a lo largo de todo el embarazo, lo habitual es que desaparezca al pasar el primer trimestre.

Por lo general, aunque hay que estar atentas, la tensión arterial baja en el embarazo no es un problema grave. Los síntomas no suelen ir más allá de ligeros mareos o malestar, pero es importante detectarla para prevenir posibles desmayos.

En cualquier caso, no tienes de qué preocuparte, ya que la tensión baja no afectará a tu salud ni a la de tu bebé.

¿Cómo prevenir la tensión baja en el embarazo?

Aunque aparece de manera repentina y sin avisar, existen ciertas recomendaciones para prevenir la tensión baja en el embarazo y mantenerla regulada.

Lo más importante es seguir una dieta saludable y equilibrada, donde el consumo de frutas y verduras sea protagonista, para así disfrutar de su aporte de sales minerales, que es fundamental para subir la presión sanguínea.

Asimismo, es importante evitar estar mucho tiempo en ayunas, así como comer cada dos o tres horas como máximo.

No hace falta decir que el tabaco y el alcohol están terminantemente prohibidos, y además es recomendable reducir o evitar el consumo de bebidas con cafeína.

Por el contrario, bebe mucha agua al día (más de dos litros), pero en pequeñas cantidades y de forma repartida a lo largo del día, para así evitar la deshidratación y disminuir la presión.

Por último, es recomendable realizar ejercicio físico regularmente de manera leve, ya que resultará altamente beneficioso para la circulación sanguínea y la presión arterial. También debes evitar los cambios bruscos de postura y de temperatura.

¿Cómo actuar ante un desmayo por tensión baja durante el embarazo? 

Si aún tomando las precauciones comentadas no puedes evitar un desmayo por tensión baja, debes actuar de la siguiente forma:

  • Siéntate, respira profundo y mantén tu cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante durante unos minutos, hasta encontrarte en buenas condiciones.
  •  Acuéstate y eleva las piernas para normalizar el flujo sanguíneo.
  •  Toma alimentos que ayuden a aumentar la presión, como galletas dulces o fruta.

Si los síntomas no desaparecen después de quince minutos, te recomendamos acudir al médico para evitar riesgos.

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